lunes, 16 de enero de 2012

Que será de mi año nuevo?

El 30 de diciembre me agarro en Cochabamba, solo. Evalue la situación, y realmente no me entusiasmaba pasarlo en la barra de un restaurant, poniendo carita de “que lindo, que lindo”. Asique dije: ya que lo voy a pasar solo, por lo menos lo voy a pasar en la naturaleza y en un lugar que emane buena energia. Queria ir al Parque Nacional Samaipata, que me lo recomendó un Norteamericano en Cafayate, pero averigue por todos lados y desde Cochabamba no viajan buses, hay que ir primero a Santa Cruz, que me quedaba lejísimos. Plan B, era ir a otro parque mas chico en donde hay selvas, que se llama Villa Tunari.
Tenia todo listo para viajar el 31 a la mañana a Villa Tunari, pero cuando me desperté llovia torrencialmente. Escuche que el camino, que es de tierra, no es muy seguro con lluvias. Rapidamente volvi a cambiar de plan y decidi tomarme el primer colectivo rumbo a la ciudad capital: La Paz. “entre estar solo en Cochabamba y estar solo en La Paz, prefiero La Paz”.
Carque mis cosas, camine a la terminal y me tome el bondi…Despues de 12 horas de viaje, llegue a la Ciudad mas caotica del planeta. Era de noche y no tenia hotel. Otra vez, me estaba pasando lo mismo que nos paso en Noche Buena, salvo que ahora estaba yo solo, con mi mochila, cuerpo y alma. Sali de la terminal caminando, y empece a recorrer los hostels que tenia anotado: Todos llenos!
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En uno, la recepcionista buena onda, me recomendó un hotelito, llamo y me lo reservo. Se salía bastante de mi presupuesto, pero tan solo me quedaría esa noche y a la mañana siguiente buscaría otro y me cambiaria. Asi fue como me recibió el LION PALACE, con sus estatuas de cabezas de leones blancas rugientes…
Llegue, hable un rato por Skype con Mama y Buby, y pansaba ir al Hard Rock que me recomendó la recepcionista. Cuando sali de bañarme, me encontré en el loby con una pareja de españoles, muy despistandos.
Muy buena onda, charle un rato con ellos y les dije que me acompañaran a comer. El Hard Rock era patético, es mas, por la apariencia, dudo que sea un autentico Hard Rock. Terminamos en una pizzería. Los españoles empezaron con el temita de las 12 uvas y los campanazos de las 12! (tradición española). Me dijeron que tenian uvas para mi también! Asi fue como 23:30hs nos fuimos para la plaza principal. Lindisima! La rodea la Catedral, El Palacio de Gobierno y El Congreso. Todo iluminado, y en el medio un arbolito de navidad gigante!
Cuando faltaba poquito para las 12, empezaron los campanazos y junto con los españoles empezamos a comer las 12 uvas. Todo el mundo en la plaza se empezó a abrazar, a nosotros incluidos. Los bolivianos saludan en año nuevo con: la mano, un abrazo y otra vez la mano. Insolito! Empezaron los fuegos artificiales en toda La Paz. Como en todos lados, los barrios mas pobres y los mas ricos son los que mas fuegos tiran. En la plaza también tiraban petardos y cañitas voladoras. Una de cada tres, fallaba o explotaba antes. La pirotecnia boliviana, definitivamente es un peligro!
A los pocos minutos, la plaza se colmo de unos 20 extranjeros (holandeses, ingleses, alemanes, franceses, etc). Al toque pegamos buena onda y empezamos a charlar. Mas tarde fuimos todos caminando para una intersección de dos calles en donde se acoplaron otros 30 extranjeros mas, entre ellos varios disfrazados de conejos y vacas. Todos muy buena onda! Al rato, todos en caravana, fuimos al LOKI HOSTEL. Parece que ahí era la movida! Entramos los 50 al hostel, y en el primer piso, se hizo la magia: un mega lugar, barra, luces, música. Todos los extranjeros que estaban en La Paz se juntaron ahí. Eran como 300 de todas partes del mundo. Creo que yo era el único latinoamericano…
Los extranjeros estaban vestidos, todos,  uno mas fashion que el otro. Yo me puse la mejor pilcha que tenia en la mochila (Unos jeans del 97, un sweter gris escote en V medio estirado y mis zapatillitas para la ciudad). Ese era mi “conjunto de paquetear” según lo definió Di. Esta gente no podía ser mas cool, uno mas canchero que el otro. Todos a mi alrededor, yo me sentía lo menos del planeta. Ahí fue cuando me maldije y me arrepentí de no haber traido algo de ropa como la gente, y no solo la ropa mas pedorra que tenia en el placard.
Mi noche termino en esa fiesta: charlas vacias en diferentes idiomas, un par de cervecitas y poco de dancing. A unas cuantas personas les llamo mucho la atención mi pelo, y fue motivo de charla y alguna que otra foto.

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